Suelo. Francisca Sánchez

La exposición “Suelo” reunió una serie de esculturas en yeso, una maqueta de la topografía del suelo de Aculeo, dibujos en diferentes formatos, dos piezas de video y el libro de dibujos “Arriba del suelo, abajo del suelo”; con los que la artista Francisca Sánchez apunta a mostrar su práctica escultórica de los últimos cuatro años. En ella reflexionó sobre modos de su hacer material en torno al suelo y el valor de fijar un piso desde donde modelar imágenes en un presente en constante cambio.

La iniciativa contó con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras. Asimismo, la exposición “Suelo” contó con el financiamiento de FONDART, convocatoria 2019.

“Suelo” surgió primeramente de la curiosidad por ver el molde desaguado de la Laguna de Aculeo, ver la topografía expuesta. Surgió de la pregunta por ese espacio inédito e intentó dar cuenta de él desde las caminatas y cruces con el hacer artístico.

A partir de esas salidas a terreno, Francisca comienza a llamar a esta planicie: suelo, porque esta palabra nombra mejor la actual cara de la “laguna”. Este nombre a su vez se relaciona con sus trabajos previos, en los que excavar en el suelo es un modo dibujar y obtener esculturas vaciadas en dichos moldes. El diálogo entre las visitas a la laguna y las reflexiones del hacer del taller tienen eco en una serie de esculturas que alimentó su consciencia del movimiento y la continuidad de los espacios como el constante entrar y salir de un hoyo, llenar vertiendo dentro un molde o prolongar una estructura fuera de él. Las esculturas usan el suelo de textura, de contenedor, de soporte; asumen la escala del cuerpo y sus movimientos.

Cerca de la laguna de Aculeo, Francisca tiene su taller que define como una espacio de soberanía personal, en este lugar explica “no tengo que estar inventándome y reinventándome, está todo lo que necesito, no hay ingenio, una cosa lleva a la siguiente”.

Al mismo tiempo que el suelo es entendido como una zona de actividad escultórica, sus materiales son usados para dibujar sobre papel, imágenes de gran formato fabricados con arena y tinta china que replican bidimensionalmente formas afines a las ensayadas por las esculturas expuestas en las salas del MAVI.

Un libro y piezas audiovisuales en diálogo con la exposición “Suelo”

Para la artista las reflexiones provienen del hacer y en este sentido dibujar es la manera de escribir propia del taller. Esta escritura se expresa en el libro “Arriba del suelo, abajo del suelo”, una publicación hecha en coautoría con Magdalena Recordón, que narra en dibujos, la ficción de una figura que en su transformación comunica los espacios del arriba y del abajo del suelo. “En mi comprensión, lo que he estado haciendo constantemente es conectando lo de abajo con lo de arriba. Pensando el suelo como una dimensión de dos caras, como el espejo de Alicia en la historia de Lewis Carroll; dos mundos comunicados, que no se reflejan sino que nos permite ver lo que tiene de inverso el uno del otro, ver la infidelidad de los fantasmas con las cosas del mundo”.

La última escena de la exposición fue una sala de proyección en la que se exhiben dos piezas de video: “Los lados de una tortuga” de Carolina Saquel y “La caída” de Claudia Aravena. Cada pieza es resultado del encargo de realizar un video, tomando como punto de partida, la visita a la laguna de Aculeo y el peregrinar sobre su suelo.

Francisca Sánchez (Santiago de Chile, 1975) es licenciada en Arte y Antropología, y magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile.

En el 2004 participa en la residencia De Ateliers en Amsterdam y dos años después se integra al programa de investigación artística La Seine de l’École Nationale Supérieure des Beaux Arts de Paris. Durante el tiempo que vive en el extranjero es becada por las entidades en las que participa, lo que le permite dedicarse exclusivamente a la experimentación y al trabajo sistemático en el taller. Esto marcará su quehacer artístico proponiendo la práctica de la escultura como una metodología para entender el mundo. Francisca ha expuesto en Santiago, Ámsterdam, Madrid, Lima, Seúl, París, Nueva York, Praga, Montevideo y Santa Cruz.

El 2009, de regreso en Chile, funda junto a María Berríos e Ignacio Gumucio el colectivo y editorial vaticanochico, que postula la curiosidad como motor del conocimiento y del autoaprendizaje. Actualmente, vive y trabaja en Santiago, compartiendo su tiempo entre sus investigaciones y la enseñanza en la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales.

Diorama en expansión. Rodrigo Arteaga

La exposición Diorama en expansión reunió una serie de esculturas, obras gráficas y sonoras que apuntan a buscar nuevas formas de lenguaje y categorización para el universo de lo vivo y sus infinitas interacciones. La fragilidad que sufren actualmente los ecosistemas que sustentan la vida, ponen de manifiesto el fin de una era de contradicciones en la disputa del ser humano como especie dominante para mostrar una geografía abundante en seres invisibles y fundamentales para nuestra existencia.

Una de las obras centrales de esta exposición hizo eco del gran impacto que tienen los incendios forestales y el excesivo uso de monocultivos en los ecosistemas. Trabajando en un amplio rango de escalas y medios, la presente exposición busca crear una imagen que refleje de alguna manera las interacciones humanas y no humanas en Chile, su fragilidad y acelerada transformación, así como también llamar nuestra atención sobre el rol que cumplen diferentes seres como hongos, murciélagos y líquenes en mantener el equilibrio de nuestros ecosistemas.

Entendida como un diorama de historia natural, esta exhibición se toma como un dispositivo que, al ser deconstruido, permite repensar a su vez en la idea de naturaleza como construcción cultural y en particular en el contexto chileno, presentando conceptos como ausencia, extinción y la agencia humana en el ecosistema.

Diorama en expansión es parte del Premio MAVI Arte Joven 2020, contó con la curaduría de Carolina Castro Jorquera, y fue producto de una colaboración de largo aliento entre Rodrigo Arteaga y la curadora, así como también con artesanas/os, biólogas/os, ilustradoras/es, sonidistas y artistas sin quienes este proyecto no hubiese sido posible. La exposición cuenta con la colaboración de Marcela Mella; Danitza Moya; Catalina Huala; Sandra Aranda y Roberto Sandoval del colectivo Manos del Sur; Gabriel Arteaga; Gregorio Fontén de Laboratorio del Eco; Robert Muñoz Alocilla y Antonia Flandes de FungiFest; Cristóbal Stock; Adam M. Wilson; Irene Abujatum de Galería AFA; Ricardo Rozzi; Raisa Bosich; Pablo Arteaga; José Mulatti; Katia Abarca y Javier López; Romy Rementeria y Mark Long.

La práctica de Rodrigo Arteaga transita entre la instalación, escultura, dibujo, libros, sonido, música y video. Su trabajo apunta a disolver la dicotomía entre naturaleza y cultura, a través del análisis de dispositivos y métodos asociados a la historia de la ciencia.

Su interés en trabajar a través de diferentes áreas del pensamiento lo ha llevado a colaborar con especialistas en campos como la Microbiología, Bio-Fabricación, Micología, Historia Natural, Botánica y Arquitectura. Su trabajo frecuentemente aborda las complejidades entre relaciones humanas y no-humanas, la fragilidad del conocimiento y las certezas, desenterrando los enigmas codificados de nuestra relación con el entorno.

Rodrigo Arteaga (Santiago de Chile, 1988) vive y trabaja en Valparaíso, Chile. Master of fine arts en Escultura, Slade School of Fine Art, University College London (2018) y licenciado en Artes Visuales con mención en Grabado, Universidad de Chile (2010) donde obtiene el título de Grabador.

Entre sus exposiciones individuales destacan “Placed into abyss” en Kostka Gallery, Meet Factory en República Checa; “This path one time long time ago” en el Potteries Museum en el Reino Unido; “Just as the daylight was fading” en Sobering Galerie en Francia; “De ideas una historia natural, parte II” en Galería Tajamar en Chile; “Hybridae” en Galería AFA en Chile.

Ha sido parte de la VII Moscow International Biennale for Young Art en Rusia; IV Trienal Poli/Gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe en Puerto Rico; Bienal Internacional SIART 2013 en Bolivia; 11ª y 14ª Bienal de Artes Mediales en Chile. Su trabajo ha sido parte de exposiciones grupales en Hong Kong, Francia, Reino Unido, Alemania, España, Bolivia, Perú, Puerto Rico, Argentina, Venezuela, Colombia y Chile.

Pinturas de Aventura y Pararrayos. Rodrigo Galecio y Tomás Rivas

El arte y la cultura pop, la pintura constructivista y el cubismo, el textil precolombino y la abstracción geométrica sudamericana, entre otras referencias, se sitúan dentro de las inquietudes de Rodrigo Galecio. Por su parte, Tomás Rivas responde de manera crítica, especulativa, contradictoria e imaginativa a la cuestión del artista como artesano, reuniendo una multiplicidad de referentes iconográficos, que aluden al diseño, la ornamentación y la arquitectura. Se trata de dos artistas, amigos y compañeros de taller por más de una década que presentaron dos exposiciones individuales dentro de Pinturas de Aventura y Pararrayos en el Museo de Artes Visuales.

Las exposiciones Pinturas de Aventura y Pararrayos son dos en una. La razón de esto es que, en principio, los artistas Rivas y Galecio trabajan en el mismo taller, compartiendo el mismo espacio, desde hace once años. Si bien, se conocen y son amigos desde que entraron a la Escuela de Arte en 1994, en la práctica, sus modos de trabajo se han ido interrelacionando progresivamente al experimentar en el mismo laboratorio: intercambian materiales y herramientas, comparten recetas, formulan figuraciones, experimentan catástrofes, aventuras y pinturas, rayos y centellas.

Así, como las obras que salen de un taller de producción artística medieval o renacentista, sus trabajos manifiestan inquietudes individuales y colectivas, cruces de sensibilidades estéticas, visiones imaginarias personales y grupales que surgen en la coexistencia vivida mediante sus procesos de creación artística. En esta lógica, la exposición que vimos en el MAVI se trató de un ensayo y una oportunidad para exhibir no sólo unas obras, sino el modo de una relación.

La serie principal correspondió a la de más reciente producción Pinturas de Aventura de Rodrigo Galecio. “En esta puse en marcha algunos recursos y/o principios de trabajo que provienen del cómic como, por ejemplo, la formulación de un personaje que transita por el espacio plástico de las pinturas”, señala el artista.

Respecto a la configuración del personaje, que se llama señor Plano, su característica particular es que está sujeto a la estructura geométrica de la imagen, de tal forma que es la geometría la que configura su aspecto. Se trata, esencialmente, de un triángulo que aparece según la morfología que sostiene el sistema de orientaciones que, para la mirada, se sitúa en la pintura. Cada cuadro, entonces, sería una especie de aventura que vive señor Plano que no es otra que la experiencia de hacer y ver una pintura o las pinturas en general y que cada vez se manifiesta según diferencias al nivel del color, del estilo, de elementos simbólicos y de las referencias representadas, entre otros elementos configuradores.

La exposición Pararrayos de Tomás Rivas reunió el trabajo que ha realizado durante los últimos cuatro años. “La muestra se compuso de más de cincuenta obras realizadas en mi taller en distintos formatos y técnicas, que fueron incorporadas en la creación de obras murales específicas para distintas salas del museo. Estos trabajos comenzaron a organizarse y producirse en un formato de series, bajo distintas ideas y procesos que, en términos generales, se caracterizan por la multiplicidad de referentes iconográficos y experiencias personales reflejadas en imágenes. Tanto en el total como en sus partes y fragmentos, prevalece un pensamiento divergente que conjuga y configura imágenes de manera libre y asociativa”, explica Tomás Rivas.

A raíz de la apertura con la que se emprende este trabajo, se reconoce la construcción de una identidad visual híbrida o mestiza. Tiene un marcado interés por un tipo de museografía o puesta en escena de las obras que intenta complejizar los límites o bordes entre el objeto/obra y su contexto. En particular, destacan pinturas y dibujos realizados sobre planchas de yeso, un material bastante convencional en la construcción de interiores, que como soporte de dichas obras, adopta la función de una doble capa de muro y establece un puente directo con la arquitectura y configuración del espacio existente.

Rodrigo Galecio (Santiago, 1972) es artista y profesor asociado en la Escuela de Arte en la Facultad de Artes de la P. Universidad Católica de Chile. Estudió Licenciatura en Artes en la P. Universidad Católica de Chile. Además, realizó dos maestrías, una en el Departamento de Pintura de la Universidad Complutense de Madrid, España, y otra en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica Alberto Hurtado. A finales del 2009 co-funda en Santiago, junto a otros cuatro artistas chilenos, Taller Bloc, un espacio dedicado a la producción, formación y difusión de las artes visuales.

Desde 1998, expone periódicamente su trabajo tanto en Chile como en el extranjero. Entre sus exposiciones individuales, las más destacadas en Santiago de Chile han sido RaM (2006) y HCO: Homenaje a Carlos Ortúzar (2010), ambas en Galería de Arte Contemporáneo Die Ecke; La tragedia del color (Homenaje a Alfonso Echeverría) (2014) en Galería XS; Estudio Libre (dic 2015 – ene 2016) en galería Tajamar; Cartoon (2017) y Zapping (2019), ambas en Galería Técnica. Fuera del país, ha participado en exposiciones colectivas de Estados Unidos, Australia y España.

Tomás Rivas (Santiago, 1975) es artista y profesor en la P. Universidad Católica de Chile. Obtuvo un Master in Fine Arts de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos (donde fue profesor visitante durante 2012), así como un Postítulo y Licenciatura en Arte de la P. Universidad Católica de Chile. A finales del 2009 co-funda en Santiago, junto a otros cuatro artistas chilenos, Taller Bloc, un espacio dedicado a la producción, formación y difusión de las artes visuales.

Ha expuesto de manera individual en la galería Die Ecke Arte Contemporáneo, Santiago; Galería AMS Marlborough, Santiago; Casa E, Valparaíso; Cristin Tierney Gallery, Nueva York; Douz and Mille, Washington DC. Y ha participado de exposiciones colectivas en Argentina, Alemania, Australia, Brasil, Chile, Estados Unidos, Francia, Israel e Inglaterra. Ha obtenido reconocimientos como Beca AMA (2008); Scope Emerging Artist Grant de Fundación Scope de Nueva York (2006); Beca de investigación de la Arquitectura Antigua con Robin F. Rhodes de 1984 Foundation Fellowship, Corinto, Grecia (2004); Premio Internacional a alumnos graduados de Master in Fine Arts y Beca Académica de la University of Notre Dame.

Interrogar / Devorar la Imagen. Colección MAVI UC

Esta muestra, ubicada en las salas 1 y 2 del Museo de Artes Visuales, presentó obras cuya reflexión se concentra en nuestra relación con las imágenes, deformándolas, diseccionándolas, descomponiéndolas, invirtiéndolas de su sentido dado.

El estatuto de la representación en su construcción, el temor a las imágenes, se grafica o toma forma en diversos medios, prevaleciendo quizás lo pictórico (algo muy local). Materialidades, discursos y desplazamientos de campo elaboran a partir de esta impronta que ha entregado al itinerario nacional varias trayectorias sobresalientes.

Interrogar la imagen por la curadora Carolina Castro

En el cruce generacional propuesto por esta exposición, desde el reconocimiento compartido, surge un modo poderoso de investigación y estimulación en torno a la construcción de la imagen. Cada artista ha escogido una gran diversidad de medios para ello. En las obras de este conjunto parece emerger una sensibilidad común en la que el pasado no es pasado, y donde la autoconciencia y la relación de uno, la propia biografía, con el poder recursivo del discurso visual, sustenta la disputa intelectual de la imagen artística.

En el presente existe una tensión teórica, una dialéctica, entre objeto e imagen, entre lo virtual y lo real, lo material y su significado que se conecta además a la forma en que las imágenes viajan como objetos y circulan en la esfera pública, entre imaginarios culturales y temporalidades.

Nos preguntamos, ¿por qué no comprometer la materialidad de la imagen junto con la materialidad de otros elementos visuales?, ¿cómo se piensa el medio a través de la imagen que contiene?, ¿por qué no considerar las imágenes inmateriales que existen dentro de nuestras mentes y memorias, no encarnadas y sin embargo dentro de nuestros cuerpos?, ¿pueden llevar las imágenes a otras formas de la organización de lo sensible, a interferencias donde lo individual lleve también a lo colectivo?

Esta selección indaga en la posibilidad de extender el espíritu de la producción visual chilena de los últimos cuarenta años interrogándose sobre la trascendencia de las imágenes, su arraigo dentro de las estructuras de poder, así como su curso y creación de realidades.

Devorar la imagen por la curadora Carol Illanes

¿Qué es la imagen? Nuestra permanente y progresiva sobreexposición a ellas no nos ayuda ciertamente a poder definirlas. Nuestro temor y desconfianza, y el querer apuntar todo lo que no está ahí y todo lo que sí está, al contrario, las diluye y nos impide alcanzar su verdadera naturaleza.

Las imágenes son siempre producto de un concepto. Los sujetos y épocas tras ellas todas las veces emergen. Pero lejos de ser solo instrumentos de representación, simples canales al servicio consciente o inconsciente de manipulaciones, la imagen es poder y pretensión; ocupa el lugar de lo que no está, de lo ocurrido ya perdido e incluso aquello que “nunca fue”. Su lugar dentro de nuestra relación con lo real nos instala en varias paradojas: cuando nos obliga a denunciar sus límites, su ser-limitado la confirma como pura permanencia y autonomía.

Pero porque nos vemos impedidos de encerrarla en los límites de su materialidad, la imagen será siempre un suspenso, algo que nos deja suspendidos. Definida como viviente y pensante, la imagen es parte –objeto predilecto pero también matriz– del pensamiento occidental. Como establece W.J.T. Mitchell, denunciar la potencia de las imágenes o negarlas es lo mismo: los dos actos expresan la misma ansiedad o reconocimiento delante de dicha potencia.

Bajo esa extraña paradoja y innegable ansiedad, el arte “invierte” en las imágenes, resucitando su función crítica y proponiendo una actitud ante ellas: reconocer que si bien tienen el poder de tocar lo ausente y volver presente lo distante, lo que hay que buscar es precisamente controlar en lo posible ese autoexcedente exorbitante, ese infinito entre lo que es y lo que no es. Antes que nos devoren, dicen los artistas, hay que devorarlas, y volverlas otra cosa.

La deriva del gesto y la forma. Colectiva

Consuelo Lewin y Carlos Navarrete estuvieron a cargo de la curaduría de la exposición colectiva “La Deriva del Gesto y la Forma”, que se pudo visitar presencialmente en el Museo de Artes Visuales entre el 2 de junio y el 15 de agosto de 2021.

Considerando una era en donde todos los continentes estuvieron unidos o formaron una gran masa territorial sobre nuestro planeta, esta exposición reflexionó respecto a las nociones de Deriva y Forma, tomando como punto de partida la idea de la Abstracción como visualidad plástica centrada en el oficio de la pintura.

En otras palabras, la exposición indagó sobre cuáles serían esos continentes que en la actualidad desde lo pictórico alguna vez conformaron un gran territorio llamado “Pintura No figurativa”. Por tal motivo en la puesta en escena se privilegió dar cabida a un conjunto de obras que a lo largo de los últimos treinta años han permitido leer motivaciones o ideales estéticos, ligados al problema del color, la noción de geometría, el sentido del gesto, la problemática del formato y su espacio o el trabajo con objetos, para configurar un panorama de posibilidades respecto a este oficio.

Los curadores de la muestra, Consuelo Lewin y Carlos Navarrete, al convocar a esta veintena de artistas trataron de usar la teoría de la tectónica de placas y la deriva continental para dar forma a la puesta en escena, pero al mismo tiempo para analizar la idea de la pintura como un campo en permanente expansión e interpenetración con otros lenguajes visuales.

Lo anterior se comprende de mejor manera cuando se toma la reflexión del geólogo Gustavo Tolson, sobre las propuestas de geólogos y científicos que estudiaron la existencia de supercontinentes como Gondwana (concepto del geólogo Eduard Suess), Pangea (concepto del astrónomo y meteorólogo Alfred Wegener) y Laurasia (concepto del geólogo Alexander Du Toit).

El proyecto curatorial se presentó a partir de campos de trabajo, los que a la manera de continentes componen las diversas nociones de pintura no figurativa en la escena local: continente de la mancha como deposición y gesto; continente de la forma, el objeto y su espacio; territorio de la forma blanda y la naturaleza orgánica; y espacios monocromos.

Rencontres: entre el azar y la voluntad. Catalina Quezada Ortega

La exhibición “Rencontres: entre el azar y la voluntad”, que contó con la curaduría de Grace Weinrib y texto de la investigadora en arte contemporáneo Carolina Castro, mostró de manera presencial el trabajo de la artista Catalina Quezada Ortega en las salas 1 y 2 del Museo de Artes Visuales. Influenciada por el filósofo y estudioso del mundo chino, François Julien, esta exposición fue una invitación a redescubrir la intensidad y belleza que se esconde en los aspectos menos visibles de la vida.

Se pudo visitar presencialmente durante marzo de 2021 y luego pasó a exhibirse virtualmente debido a la cuarentena en la comuna de Santiago. Al salir de cuarentena, reabrió desde el 19 hasta el 28 de mayo 2021. Se incluyeron bordados de la artista invitada Josefina Quezada Ortega, inspirados en los mitos originarios de América que relata William Ospina en el libro “La serpiente sin ojos”.

La muestra se compuso principalmente de encáusticas sobre maderas de pequeño formato, de una serie de esculturas y de dibujos encerados. Las obras hablaban acerca de memorias, arquetipos, creencias y pensamientos profundos del ser humano. “El uso de la encáustica me ha permitido materializar imágenes provenientes de memorias antiguas del ser humano, por ejemplo cuando comúnmente mujeres y hombres consideraban los animales como comensales simbólicos y eventuales interlocutores espirituales”.

En relación a estas pinturas, la artista presentó una serie de esculturas de pequeño formato construidas a partir de objetos y materiales que se encontraban en las fundaciones de su casa en Valparaíso. “Estas esculturas (que son más bien objetos) son una extensión de mi interés en la capacidad de los objetos en crear relaciones físicas, afectivas, inconscientes y culturales entre las personas. Algunas de ellas han sido pensadas para el trabajo que realizo con niños en un hospital de día con orientación psicoanálitica”, señaló Catalina Quezada Ortega.

Catalina Quezada Ortega (Santiago de Chile, 1983) estudió Arte en la Ecole Supérieure des Beaux-Arts de Montpellier, Francia. De regreso a Chile en paralelo a su práctica artística, ha trabajado y colaborado con diversas instituciones psiquiátricas en el campo del arte.

Su trabajo ha sido expuesto en Chile, Francia, Bélgica y Escocia.

Papel bond. César Gabler

Cine, cómics, historia y cultura popular. Todo eso confluyó en la serie “Papel Bond”, proyecto con el que el artista César Gabler ganó la primera versión de la Beca Fundación Actual MAVI y que presentó en las salas 3 a 6 del Museo de Artes Visuales.

En 1953, Ian Fleming publicó Casino Royale, la primera novela dedicada al agente secreto James Bond. En 1968, la editorial chilena Zig Zag adquirió los derechos para convertir las novelas en cómics. Para entonces Bond era un mito encarnado por Sean Connery. Un joven dibujante y guionista, Germán Gabler, fue el encargado de dirigir la publicación. “007 James Bond”, como se tituló la revista, apareció quincenalmente hasta 1971. Al momento de su cierre abrupto había publicado 59 números. El cierre de la revista coincidió con el fin de una era, ya que ese año el gobierno de la Unidad Popular compró la editorial, que pasó a llamarse Editora Nacional Quimantú.

Este artista ganó la Beca Fundación Actual MAVI 2018 con el proyecto expositivo “Papel Bond”, donde confluyen el impacto cultural de la saga Bond y el universo simbólico de Ian Fleming, el imaginario de las películas y los cómics producidos en Chile, su relación con el legado de su tío, la historia de Chile (industria del cómic local, la Unidad Popular, editorial Quimantú) y la historia universal (la Guerra Fría y su expresión cultural e ideológica en el personaje de James Bond).

Bertillon en Hollywood (2018) de César Gabler. Acrílico y tinta sobre papel. 110 x 77 cm La exposición se apoya en una investigación y producción de carácter visual en la que se combina el lenguaje del cómic con la pintura figurativa y abstracta y un conjunto de citas visuales que materializan los distintos aspectos que estimulan al proyecto. “Exploro las relaciones entre historia y producción visual, entendiendo que tras cada hecho existe una serie de imágenes que da cuenta de su existencia. Registros de carácter documental (fotografía) narrativos (cine, teatro, televisión) y de carácter expresivo (arte, caricaturas, ilustraciones). Asumo-desde luego- que cualquiera de ellos puede documentar, contar y expresar. Desarrollo en mi obra los alcances directos de la historia colectiva sobre la historia individual”, señala el artista.

César Gabler (Santiago, 1970) obtuvo la Beca Fundación Actual MAVI 2018, que consistió en un aporte económico de diez millones de pesos para trabajar por un año y medio en la producción de su obra y la posibilidad de exponer en el Museo de Artes Visuales. “La Beca Fundación Actual MAVI es un estímulo inmejorable para ampliar el alcance de mi producción, permitiéndome la concentración necesaria para desarrollar este proyecto”, manifestó César Gabler, como ganador de la primera versión de la Beca Fundación Actual MAVI, licenciado en Arte Mención Pintura (Universidad Católica) y magíster en Artes Visuales (Universidad de Chile). El artista es docente en los colegios Monte Tabor y Nazaret y en la escuela de Arte de la Universidad Finis Terrae.

Exposiciones Individuales recientes: Papel Bond, Museo Artes Visuales de Santiago, Santiago, Chile, 2020. Boston Pops, Jewett Gallery, Wellesley College of Art, Boston, U.S.A, 2020. Historias (Un Montaje Deliberado) Sala de Arte, Universidad Mayor de Temuco, Temuco, Chile, 2018. Teatro de Variedades, Cecilia Brunson Projects, Santiago de Chile, 2017. A Crossing Through Drawings, Cecilia Brunson Projects London, Londres, 2017. Bilis Negra, Gala de Arte U.C, Centro de Extensión, Santiago de Chile, 2016. La Última Ópera Rock, Sala Gasco Arte Contemporáneo, Santiago de Chile, 2015. Jotes de la Memoria, MAC Valdivia, 2014. La Catedral del Mañana, Espacio H, Santiago de Chile, 2013.

Otras historias. Mariana Tocornal

La exposición “Otras historias”, de Mariana Tocornal, se presenta en las salas 1 y 2 del Museo de Artes Visuales, entre el 18 de noviembre de 2020 y 14 de febrero de 2021.Alrededor de 1.300 piezas de porcelana (blancas o con lustre de oro), fabricadas con moldes de yeso a partir de 12 libros antiguos, se montaron en el Museo de Artes Visuales. Cada copia exhibe tanto los detalles de su modelo como los rastros del proceso productivo además de su fecha de moldaje. A través de su disposición en los muros, sus defectos, sus certezas e imprecisiones, la artista Mariana Tocornal aborda el tema de la fragilidad y plasticidad de la memoria, así como su registro muchas veces rígido en las historias que quedan establecidas como oficiales.

“La exposición OTRAS HISTORIAS fue gestada a partir de una reflexión sobre las bibliotecas como colección de objetos, un registro que se acumula en estanterías resguardando un catálogo de vidas e ideas ajenas. Archivos llenos de conocimiento técnico (a veces obsoleto), literatura, filosofía y poesía, se mantiene detenido esperando ser recuperado. En esta muestra se exhiben como una cáscara vacía, su contenido eliminado para dejar el objeto desprovisto de su funcionalidad inicial, un simulacro. Como ejercicio, el traspasar un objeto como un libro a un material que nunca será capaz de imitarlo de manera fidedigna implica forzar la técnica hasta el colapso para así pensar en procesos productivos, mano de obra, obsesiones, pasado, historia y memoria.

Tal como en las traducciones literarias (o el juego del teléfono) las reproducciones van progresivamente alejándose de su original y mostrando más rastros de su manufactura. En las primeras copias se distingue el material de su lomo, las páginas e incluso el título grabado en bajorrelieve. Al continuar su reproducción incesante, las marcas y el desgaste del yeso comienzan a aparecer como huella reconocible y los detalles previos se van borrando en el camino. Aún se divisa lo silenciado de una manera cada vez más tenue pero su fabricación en porcelana se hace protagonista.

La porcelana tiene una carga histórica y social fuerte, se considera como símbolo de status propio de una elite. En América se trabajaba el barro oscuro y este material delgado y traslúcido fue una importación de los colonizadores que llegaron con sus vajillas finamente decoradas. Su proceso productivo es delicado y para obtener un buen producto final hay que respetar las distintas etapas: Se comienza con la pasta líquida, básicamente tierra y agua, luego se vierte en moldes de yeso y salen las figuras húmedas, quebradizas y frágiles. Se destruyen bajo la más mínima presión, como un castillo de arena. Luego viene una quema, luego lustre, otra quema, lustre de oro, otra vez al horno. Cada figura toma días de secado y trabajo para lograr el acabado firme y brillante de la porcelana que conocemos.

En cada momento de esta reproducción hay muchas posibilidades de cometer un error, pero también existe el instinto rebelde de seguir todos los procedimientos y en un momento sin miedo, tomar un martillo o las mismas manos y con un golpe certero destruir la pieza que se ha estado construyendo, una tentación irresistible. Armar para luego destruir obliga a hacerse cargo de los restos, observar, repensar y no sólo reparar buscando lo perdido.

Tal como al armar una biblioteca en que hay que catalogar y distribuir objetos en un espacio con ciertas prioridades para generar no solo un recorrido sino que una historia, en estas obras para entender los resultados se comienza por separar lo técnicamente correcto, lo deficiente, lo visiblemente fallado y lo directamente destruido. Un trabajo tan tedioso como inútil en objetos desprovistos de su función como estos. Sin embargo el acumular, coleccionar, catalogar y archivar tropiezos es finalmente la historia que nos convoca. Las otras historias que no quedan en los registros oficiales, la narrativa privada”.

Mariana Tocornal Santiago, noviembre de 2020

Mariana Tocornal es licenciada en Artes plásticas de la Universidad Católica de Chile y magíster en Artes Visuales en el California College of the Arts de San Francisco, Estados Unidos.

Su obra desde sus inicios investiga la carga emotiva y cultural de los objetos a través de técnicas como el dibujo, el grabado, la escultura y la instalación, utilizando materiales como cera de abeja, plasticina, resina y otros. Desde el 2011 trabaja en porcelana.
Su obra ha sido expuesta en Santiago, Nueva York, Oaxaca, Milán y San Francisco, entre otros. En Chile ha participado en ferias y ha sido parte de exposiciones colectivas en lugares como GAM, Museo de Artes Visuales, Sala Gasco y diversas galerías.
Ha expuesto individualmente en numerosas ocasiones desde el año 2010. Vive y trabaja en Santiago de Chile.

Selección Premio MAVI UC Arte Joven 2020

El XIV Premio MAVI Arte Joven reabre las puertas del Museo de Artes Visuales. La muestra reúne las 43 obras seleccionadas en el concurso 2020 y estuvo abierta tanto en mavi.cl como en el museo de Barrio Lastarria.

El viernes 9 de octubre de 2020, en una ceremonia presencial con los y las 43 artistas que llegaron a la selección final, más el jurado del concurso, se dieron a conocer los principales reconocimientos 2020. En la antesala del Museo de Artes Visuales, la Plaza Mulato Gil de Castro, se entregó el primer lugar a Rodrigo Arteaga, el Premio Regiones a Gabriel Holpzapfel y el Premio Antenna del Público, definido por votación online de casi seis mil personas, a Joaquín Lozano. Además, se destacaron dos menciones honrosas: Adolfo Bimer y Francisca Rojas Pohlhammer.

A partir de su creación, el Premio ha sido una plataforma que muestra el estado del arte joven en el medio nacional y este año busca lograrlo nuevamente, a pesar de la pandemia que afecta a la población a nivel global. “El haber logrado sostener este proyecto durante este año insospechado ha reafirmado la vocación del museo por su labor pública. Con este Premio tratamos de aportar en estos momentos difíciles que pasan muchos artistas jóvenes, ya que estamos conscientes de la vulnerabilidad e incertidumbre que están viviendo”, sostiene María Irene Alcalde, directora del MAVI.