Lo santo y lo no tanto. Colección MAVI en Rancagua

Parte de la Colección de Arte del MAVI llega al Espacio Cultural Iglesia de la Merced, Rancagua, un recinto privado y patrimonial perteneciente a la congregación de los mercedarios, donde también se encuentran expuestas piezas de esta agrupación religiosa.

La exposición está pensada para que las obras de artistas contemporáneos chilenos de la Colección del MAVI dialoguen con estas piezas y el lugar. Los artistas de la Colección nos muestran obras donde es posible observar detalles que hacen la diferencia, formas que remiten a la iconografía religiosa y que al mismo tiempo se despegan de esta, generando preguntas y buscando respuestas.

Una de las premisas que nos ayudan a entender el arte contemporáneo es que se involucra con las ideas e imágenes que existen en la sociedad y la cultura, generando nuevas lecturas e interpretaciones, todas ellas válidas.

Esta vez la Colección de Arte del MAVI permite observar pequeños guiños que transforman el objeto sacro en un objeto de arte y viceversa. Es la primera pregunta que se hace el arte contemporáneo, al intentar determinar qué pieza es arte y qué pieza no lo es. El museo busca el acercamiento hacia nuevos públicos, facilitando una nueva lectura de su Colección y disfrutar de la obra de artistas consagrados que forman parte de ella.

La Torre de Babel II

“La Torre de Babel II” (1993) de AURA CASTRO. Bronce fundido, 31 x 14 x 5 cm

Aura Castro nace en Chile en 1946. Su obra se caracteriza por el sentido del color, la simpleza abstracta y la fuerza donde prima la utilización de una amplia gama de materiales que se extiende desde la talla tradicional en mármol y piedra, la fundición de metales (especialmente bronce y aluminio a la cera perdida), la serigrafía y el cartón piedra. Este último, considerado su predilecto, lo trabaja mediante un específico medio de oxidación con el que alcanza una apariencia similar a la madera, en cuanto a textura y color.

Su estética representa a la escena posterior a las vanguardias de las décadas de los cincuenta y setenta. En su obra expresa su búsqueda de valores espirituales, el sometimiento de la mujer y sus concepciones sobre el tiempo y la muerte. Son conocidos sus volúmenes escultóricos en los que representa simbólicamente templos y altares pretéritos, con formas que se remiten a un tiempo mítico.