03-2015 a 06-2015

EL ARTE DE LOS 70 Y 80 REUNIDOS EN LA COLECCIÓN DE PEDRO MONTES.
Esta exposición busca mostrar el imaginario del coleccionista Pedro Montes a través de un “gabinete de curiosidades”, cuenta el curador de la exhibición, Justo Pastor Mellado.
Si de coleccionismo se trata, Montes (45) es una de las personas indicadas con quien charlar. Este abogado y dueño de Galería D21 se ha dedicado a rescatar obras de destacados artistas chilenos de los años 70 y 80, tal es el caso de Eugenio Dittborn, Carlos Leppe, Paz Errázuriz y Lotty Rosenfeld, quienes en los duros días de la dictadura posicionaron el arte contemporáneo nacional y se convirtieron, incluso, en sus referentes.
Su pasión por el coleccionismo se inició adquiriendo autógrafos y manuscritos de poetas como Vicente Huidobro o Enrique Lihn. Pero no fue hasta su paso por el taller del artista visual Eugenio Dittborn, donde comprendió la “pulsión” que relaciona la escritura y el dibujo y que determina la lógica de las adquisiciones.
El primero de los gabinetes se titula «El trazo inicial» y contempla dibujos de Oscar Gacitúa, Germán Arestizábal, Eugenio Dittborn, Francisco Smythe, Juan Luis Martínez, Pablo Langlois, Enrique Lihn, entre otros, donde se manifiesta la pulsión defensiva de un grupo de artistas de diversa proveniencia, pero que comparten una similar intensidad que corroe las formas clásicas de las representaciones sociales.
En tanto el segundo, se denomina «La transmisión de la pintura» y muestra un conjunto de creaciones de Juan Domingo Dávila, Bororo, Manuel Torres, y el mismo Dittborn. Algunas de estas piezas pertenecieron a la colección de Francisco Zegers. Ambos gabinetes hacen referencia a obras realizadas entre los años 1972 y 1982.
El tercero se denomina «La verdadera imagen», nombre referido a la historia de una pintura que le tiene fobia a la representación de la corporalidad.
«Efectos de viajes» es el nombre del cuarto y último gabinete, que corresponde a la exhibición de obras de este grupo de artistas que en un momento determinado se encontró en Nueva York o en París. Ellos compartieron, bajo diversas condiciones, una estadía determinada, en una de estas dos capitales, lo que determinó posteriormente su trabajo.