Parte de la Colección de Arte del MAVI llega al Espacio Cultural Iglesia de la Merced, Rancagua, un recinto privado y patrimonial perteneciente a la congregación de los mercedarios, donde también se encuentran expuestas piezas de esta agrupación religiosa.
La exposición está pensada para que las obras de artistas contemporáneos chilenos de la Colección del MAVI dialoguen con estas piezas y el lugar. Los artistas de la Colección nos muestran obras donde es posible observar detalles que hacen la diferencia, formas que remiten a la iconografía religiosa y que al mismo tiempo se despegan de esta, generando preguntas y buscando respuestas.
Una de las premisas que nos ayudan a entender el arte contemporáneo es que se involucra con las ideas e imágenes que existen en la sociedad y la cultura, generando nuevas lecturas e interpretaciones, todas ellas válidas.
Esta vez la Colección de Arte del MAVI permite observar pequeños guiños que transforman el objeto sacro en un objeto de arte y viceversa. Es la primera pregunta que se hace el arte contemporáneo, al intentar determinar qué pieza es arte y qué pieza no lo es. El museo busca el acercamiento hacia nuevos públicos, facilitando una nueva lectura de su Colección y disfrutar de la obra de artistas consagrados que forman parte de ella.
“Blindaje para mi ego” (1974) de JUAN EGENAU. Aluminio, 45 x 40 x 50 cm
Juan Egenau (1927-1987) ingresó a la carrera de Arquitectura en la Universidad Católica de Chile en 1947, sin embargo al año siguiente tomó la decisión de dedicarse por completo a la pintura. Pronto derivaría en su interés por las técnicas del esmalte sobre metal, las artes de la fundición y luego, la escultura en metal.
Su obra marcó en forma significativa el proceso de renovación de la escultura chilena no solo por haber introducido en el país la técnica del vaciado de aluminio “a la tierra”, sino también por la profunda impresión que causaron sus obras, creaciones de armoniosas líneas y minuciosa factura, que admirablemente logran conciliar la naturaleza de formas orgánicas, con el diseño humano de un mundo tecnológico y mecanizado.
Su especial concepción del mundo, del arte y su comprometida dedicación a la enseñanza, permitieron su contacto con numerosos/as artistas jóvenes, de quienes fue maestro en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Durante la década de los setenta y principio de los ochenta, Egenau presentó una serie de esculturas de aluminio blindadas. Estas son torsos y figuras que sugieren organismos vivos cubiertos parcialmente con intrincados cierres metálicos a manera de armaduras medievales que el autor relacionaba con sistemas defensivos y el mundo tecnológico moderno.
La obra de Egenau se encuentra principalmente en el extranjero y durante su vida participó en exposiciones internacionales, destacando varias ediciones de la Bienal de Sao Paulo.