¿En qué estabas pensando, en el pasado o en el futuro? Felipe Mujica

La exhibición “¿En qué estabas pensando, en el pasado o en el futuro?” es el proyecto con el que el artista Felipe Mujica obtuvo la Beca Fundación Actual MAVI 2020, y que ocupó dos salas de MAVI UC con veinte cortinas producidas junto a personas voluntarias en un taller abierto. Estuvo abierta entre el 12 de agosto y el 6 de noviembre de 2022. La Beca es una iniciativa de Fundación Actual en conjunto con MAVI UC y es un proyecto acogido a la Ley de Donaciones Culturales. Cuenta con el financiamiento de Actualcorp y del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras.

Así como los dibujos de las cortinas parecen a la vez un lenguaje ancestral y futurista (casi de ciencia ficción), el migrante se encuentra en una situación ambigua, entre el pasado y el futuro, entre lo que fue y lo que será, entre las necesidades diarias de su existencia a la importancia del contexto cultural de origen. “El título de la exposición proviene de una divertida anécdota en una fuente de soda en Santiago de Chile. Si bien no es necesario explicar esta anécdota, sí se puede decir que es una pregunta abierta que puede ser repensada desde la experiencia migratoria”, señala el artista Felipe Mujica, quien se trasladó desde Chile a Estados Unidos hace más de dos décadas.

Unos enseñan, otros aprenden y todos trabajamos

Las personas que participaron en la elaboración de las telas que están en la exposición fueron contactadas vía organizaciones vecinales, centros comunitarios y organizaciones de apoyo a migrantes en Santiago, con énfasis en vecinos y vecinas de la comuna de Recoleta.

La idea fue que el taller de producción se convirtiera en un espacio de intercambio de conocimientos. Este taller, abierto a personas de todas las edades, géneros y experiencias textiles, buscó ser un proceso de producción horizontal, de trabajo colectivo y auto-educación, con quienes participaron guiándose entre sí, expandiendo y extrapolando el trabajo textil a una escala nunca antes trabajada. El taller fue realizado con el invaluable apoyo de Myriam Luz, bordadora de El Barrero, Huechuraba, y la asistencia de Carolina Urzúa, recientemente egresada de la Escuela de Arte PUC.

Las cortinas así adquierieron experiencias y características materiales otorgadas por la gente que las produjo. Este taller, realizado en julio de 2022 en Fundación Mustakis fue el espacio de creación de la muestra “¿En qué estabas pensando, en el pasado o en el futuro?”.
Sobre la exposición “¿En qué estabas pensando, en el pasado o en el futuro?”
Las cortinas son paneles de tela con diseños geométricos, son dibujos en el espacio, arquitectura temporal y permeable, superficies donde dialogan diferentes historias, desde la abstracción geométrica hasta el trabajo doméstico, desde un lenguaje universal a tradiciones textiles locales.

En ese sentido, aunque provienen de las vanguardias modernistas, en el proceso de producción, lenta y colectivamente, las cortinas crecen y se expanden, de lo formal hacia lo social. Esto también funciona en cómo y dónde son instaladas, en su relación con el espacio, con la circulación de aire, con la participación del público que puede mover algunas piezas, con la luz del sol que entra por una ventana o un tragaluz. Son obras que utilizan y se adaptan a las estructuras físicas y sociales de su entorno. Las cortinas dialogan de forma funcional y poética con el lugar.

Sobre la Beca Fundación Actual MAVI UC

Beca de producción para artistas de mediana carrera realizada en conjunto por Fundación Actual y MAVI UC. Busca fomentar el desarrollo del arte contemporáneo chileno, impulsando artistas para que alcancen consolidación y reconocimiento en su labor, en una etapa de la carrera que muchas veces implica un punto de inflexión. Producto de una alianza realizada entre Fundación Actual y MAVI UC en 2018, esta beca se realiza cada dos años y reconoce la trayectoria del artista y un proyecto expositivo específico.

Selección Premio MAVI UC Arte Joven 2022

La exposición colectiva del XV Premio MAVI UC Arte Joven reúne obras seleccionadas en el concurso 2022.

A partir de su creación, el Premio ha sido una plataforma del estado del arte joven en el país. Esta muestra es un espacio para visibilizar el trabajo de artistas emergentes chilenos/as y también es un escenario para proyectar sus obras en el medio profesional de las artes visuales. La muestra incluye a notables creadores/as que observan tanto galerías como especialistas del sector debido a la validación que este Premio otorga a las obras seleccionadas.

En sus inicios, el concurso se implementó con el apoyo del gobierno de Chile a través de la Comisión Bicentenario y contó por trece versiones con el auspicio de la empresa BHP Minera Escondida. Los años 2020 y 2022, el Premio cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC).

Con la realización de este concurso en ya quince versiones, el Museo de Artes Visuales MAVI UC se instala como agente activo en la creación de oportunidades para jóvenes artistas. A su vez, busca ser un nexo entre el público chileno y los/as creadores/as, con el fin de reflejar inquietudes y tendencias de las nuevas generaciones, propiciando un diálogo crítico en torno al arte.

Así van las cosas. Colectiva

A través de dibujo, pintura, escultura, fotografía, video e instalación, las obras de los y las artistas participantes en la exposición “Así van las cosas” interpelaron las nociones de inestabilidad y precariedad, así como la crisis de la idea de progreso desde distintos puntos de vista social, político y económico. La muestra contó con la participación de un conjunto de artistas de Latinoamérica y Europa, diversas generaciones que hablan en sus obras del colapso, del devenir, de los complejos equilibrios sociales, de las transiciones, la memoria y el futuro incierto.

Artistas: Kader Attia (Francia), Natalia Babarovic (Chile), Paula Baeza Pailamilla (Chile), Jota Castro (Perú/Francia), Patricia Domínguez (Chile), Paz Errázuriz (Chile), Darío Escobar (Guatemala), Carlos Garaicoa (Cuba), Nury González (Chile), Patrick Hamilton (Chile), Pedro Lemebel (Chile), Cinthia Marcelle & Tiago Mata Machado (Brasil), Teresa Margolles (México), Eugenio Merino (España), Sebastián Preece (Chile), Pilar Quinteros (Chile), Santiago Sierra (España), Jorge Tacla (Chile) y Eugenio Téllez (Chile).

La exhibición “Así van las cosas” alude al video The Way Things Go de los artistas suizos Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946 – 2012) que, desde su estreno en 1987, no ha hecho más que concitar elogios en virtud de la explosiva combinación de rigor conceptual, ironía y absurdo, elementos caracterizan no sólo el conjunto del trabajo de esta dupla, sino también gran parte de la creación en el arte contemporáneo.

Organizada por la agencia González y González, esta exposición está dedicada a la memoria del crítico de arte Guillermo Machuca (1961-2020), quién fuera cómplice y un estrecho colaborador del proyecto y espacio de exhibición González y González (2010-2014) durante sus años de vida en el centro de Santiago. Por su humor, inteligencia y amistad.

(Des)humanizar cuerpos. Colección MAVI UC

Ya sea dominando a un otro o reivindicando el yo, la historia de la imagen de un cuerpo que posa propone un diagnóstico irrefutable: el cuerpo es un campo de batalla. Esto ocurre porque el gesto del retrato no puede sino tensionar el vínculo inherente entre representación e identidad. Se trata, además, de una operación de larga data –“posar para una foto es una idea renacentista” decía David Hockney–, a la vez que una oportunidad para humanizar o deshumanizar los cuerpos.

Pero el tema no es pasado. Como consecuencia de recientes y extensos períodos de confinamiento nos hemos “conocido” a través de nuestros rostros digitales. Mientras vivimos esta realidad mediada por pantallas, oscilamos entre olvidar el encuentro con el mundo: caminar, percibir objetos en un entorno natural, tocarnos y recordar que los cuerpos no son solo estructuras físicas sino estructuras vividas y experienciales. Que somos entidades “externas” e “internas”, en continua circulación.

La presente muestra propone una selección del acervo MAVI UC que nos permite visitar parte de esta tradición y explorar, a la luz del presente, cómo este universo de la representación ha sido abordado por artistas locales. En ella vemos el retrato como prisma de preocupaciones muy diversas, un cuerpo o un rostro como crisol de la historia a escala humana, terreno de lo existencial y lo material. La selección se presenta como un mosaico de cuerpos tematizados a través de elecciones conceptuales, documentales, antropológicas y simbólicas.

Algunas obras expuestas tensionan el control de la mirada sobre lo observado, excluyendo las emociones y acentuando la estética de lo retratado; otras revelan una dimensión crítica en la lectura de cuerpos femeninos y marginados, por ejemplo, mientras otros cuerpos son intervenidos, manipulados o deformados tanto a nivel visual como simbólico. En la muestra conviven los formatos más representativos de la colección, obras bidimensionales en pintura y fotografía, con otros que combinan la agencia corporal con objetos escultóricos o medios digitales. En ella vemos cuerpos, rostros y siluetas, definidas o borroneadas; cuerpos resistentes y cuerpos que se disuelven; retratos místicos, abnegados y paródicos; expresiones de oscuridad o vitalidad. Reflejos del universo y la naturaleza diversa de esta colección.

Ver y palpar. Magdalena Vial

La exhibición Ver y Palpar mostró de manera presencial una serie de obras en madera y papel desarrollada por la artista Magdalena Vial en los últimos dos años. El trabajo exhibido en el MAVI reflexionó sobre la relación sensorial entre lo que es perceptible desde la visión y lo que es aprehendido por el tacto. De esta manera, cuestionó – a través de su objetualidad – la inmaterialidad y virtualidad a la que nos exponemos en la actualidad.

Magdalena Vial plantea que una de las características de la madera es ser un material que ofrece una resistencia. Hay que hacer una presión o fuerza para trabajarla. Las grandes dimensiones y peso de la madera hacen que el desbaste y el tallado requiera ser realizado a veces en el suelo tal y como si se estuviera excavando en la tierra. Es un material que no permite hacerlo todo, impone ciertas reglas o limitaciones que hay que tener en cuenta para crear. Además de las más de veinte obras de mediano a gran formato en madera terciada y en papel (hechas con la técnica del frottage), se incluyó el Kit de obras abstractas para imaginar diseñado para que personas ciegas y/o de visión reducida puedan “ver” a través del tacto y mediante la técnica del frottage en papel.

“En mi trayectoria artística he desarrollado una investigación en pintura cuyo eje ha sido el trabajo de taller con énfasis en la búsqueda de un lenguaje que dé cuenta de mis inquietudes formales y conceptuales. Mi formación, marcada fuertemente por el grabado, ha permeado mis estrategias pictóricas, coexistiendo con la pintura técnicas gráficas como la xilografía y el frottage. La madera, soporte y materialidad de mi trabajo actual, ha sido fundamental por la resistencia que ofrece al momento de abordarla. A través de acciones como tallar, cortar, debastar y hacer incisiones voy dejando huellas que quedan grabadas en el soporte unas sobre otras como si fueran palimpsestos, esos manuscritos borrados para volver a escribir un nuevo texto encima”, explica Magdalena Vial.

Ver y Palpar se articuló a través de dos ejes materiales en tensión y diálogo: madera y papel. Las obras en madera enlazan prácticas de pintura, escultura y grabado. A partir del tallado de grandes tableros de madera terciada, usando gubias, construye una geografía dada por surcos e incisiones, rasgados y desbastes, que se organizan de manera rítmica generando grandes superficies de textura. La imagen se estructura a partir del bajorrelieve que deja al descubierto las capas de madera terciada que, por diferenciación cromática, componen un territorio simbólico asociado al paisaje. Las obras en papel son hechas usando el frottage, técnica que consiste en traspasar la textura de la madera tallada a una lámina de papel mediante el frotado con carboncillo que da cuenta de la superficie texturada de las obras en madera otorgándole así una segunda lectura al trabajo ya realizado. El proyecto de esta exposición obtuvo la primera mención honrosa en el Premio Fundación Actual MAVI 2018.

“Es interesante el proceso de transformación de un material que es empleado en el ámbito de la construcción (tableros de madera terciada) y que es simple, neutro y de carácter industrial, en un objeto que tiene una cualidad estética, espacial, rítmica que sugiere a través de la abstracción elementos del paisaje y superficies geográficas. Esa transformación siempre es variada y constituye una sorpresa y un riesgo. Una vez que se desbasta y se talla la madera no se puede volver a pegar, extraer el material no tiene vuelta atrás por lo que hay que estar muy atenta y saber trabajar en un estado de incertidumbre que oscila entre el arrojo y el riesgo, la determinación y la inseguridad, el cálculo y la improvisación”, señala la artista.

El Kit de obras abstractas para imaginar es una propuesta interactiva, lúdica e inclusiva que consiste en una serie de módulos en madera tallada por ambas caras. Cada uno de estos módulos tiene texturas y formas diferenciadas entre sí, imágenes abstractas que sugieren elementos de la naturaleza y el paisaje. Sobre estas tablas, las personas pueden realizar frottages en papel usando lápices de cera y grafito que registren de manera gráfica la imagen en bajorrelieve de los módulos de madera. Esta experiencia ha sido realizada anteriormente en la Universidad Mayor de Temuco, en la Corporación para Ciegos y en el Colegio Santa Lucía de Fundación Luz.

“La mayoría de las obras de arte permiten experimentarse a través de la percepción sensible, sobre todo cuando la experiencia estética es presencial, pero mi trabajo tiene una cualidad que es especialmente háptica dado sus relieves, volúmenes y texturas sobre la madera. De manera que la experiencia visual y táctil se genera a partir del relato material a través del cual se estructura mi obra. En este sentido, el trabajo con personas ciegas ha sido importante para relevar desde la práctica artística estas reflexiones”, sostiene Magdalena Vial.

A la artista le interesa recuperar, a través de estas obras, la experiencia de lo táctil, que hoy en día se ha visto mermada producto de la pandemia que ha provocado menos interacción con lo corpóreo aumentando aún más la experiencia de la virtualidad a través de las pantallas. Esto ha sido algo muy práctico para seguir comunicándose, pero tiende a alejarnos de nuestros sentidos táctiles, de nuestra experiencia sensorial más primaria y esencialmente humana.

Magdalena Vial Olivares (Santiago de Chile, 1972) es licenciada en Arte con mención en Pintura de la Universidad Católica de Chile y Magíster en Prácticas Artísticas Contemporáneas de la Universidad Finis Terrae, tiene estudios de postgrado en Arte Contemporáneo en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Desde 1997, es docente en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Finis Terrae. Forma parte del comité editorial de la Revista de Arte Contemporáneo “Diagrama” de dicha facultad. Y es coautora, junto a Pedro Millar, del libro “El dibujo de desnudo. Visión y Concepto”, editado por Ril Ediciones.

Entre los años 1996 y 2019 ha realizado exposiciones individuales, las últimas en Galería Isabel Aninat, Sala Gasco Arte Contemporáneo y Galería Artespacio.

Ha participado en numerosas muestras colectivas en Chile y en el extranjero: en el Museo de Nacional Bellas Artes, MAC de Valdivia, Sala Gasco Arte Contemporáneo, Universidad de Talca, Galería Patricia Ready, Galería Paulina Rieloff de Nueva York, Galeríe Bernanos de París, Sala Parés de Barcelona, Embajada de Chile en Berlín, Alemania, entre otros.
Ha realizado distintos proyectos públicos y universitarios como: Murales para los Liceos Bicentenario San Pedro y Escuela Chiloé de la Municipalidad de Puente Alto y “Intervención de color en un espacio arquitectónico” en la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica.

Por su trabajo ha obtenido reconocimientos tales como Beca Amigos del Arte; Premio Alcatel; Primer Premio Concurso Nacional de Arte Joven Universidad de Valparaíso; Segundo Premio Concurso Arte en Vivo Librería Nacional; Primer Premio Concurso “Los jóvenes pintan la paz” Fundación Wizo y Embajada de Israel; Premio a la Excelencia Académica de la Pontificia Universidad Católica; y Primera Mención Honrosa el Premio Fundación Actual MAVI.

Suelo. Francisca Sánchez

La exposición “Suelo” reunió una serie de esculturas en yeso, una maqueta de la topografía del suelo de Aculeo, dibujos en diferentes formatos, dos piezas de video y el libro de dibujos “Arriba del suelo, abajo del suelo”; con los que la artista Francisca Sánchez apunta a mostrar su práctica escultórica de los últimos cuatro años. En ella reflexionó sobre modos de su hacer material en torno al suelo y el valor de fijar un piso desde donde modelar imágenes en un presente en constante cambio.

La iniciativa contó con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras. Asimismo, la exposición “Suelo” contó con el financiamiento de FONDART, convocatoria 2019.

“Suelo” surgió primeramente de la curiosidad por ver el molde desaguado de la Laguna de Aculeo, ver la topografía expuesta. Surgió de la pregunta por ese espacio inédito e intentó dar cuenta de él desde las caminatas y cruces con el hacer artístico.

A partir de esas salidas a terreno, Francisca comienza a llamar a esta planicie: suelo, porque esta palabra nombra mejor la actual cara de la “laguna”. Este nombre a su vez se relaciona con sus trabajos previos, en los que excavar en el suelo es un modo dibujar y obtener esculturas vaciadas en dichos moldes. El diálogo entre las visitas a la laguna y las reflexiones del hacer del taller tienen eco en una serie de esculturas que alimentó su consciencia del movimiento y la continuidad de los espacios como el constante entrar y salir de un hoyo, llenar vertiendo dentro un molde o prolongar una estructura fuera de él. Las esculturas usan el suelo de textura, de contenedor, de soporte; asumen la escala del cuerpo y sus movimientos.

Cerca de la laguna de Aculeo, Francisca tiene su taller que define como una espacio de soberanía personal, en este lugar explica “no tengo que estar inventándome y reinventándome, está todo lo que necesito, no hay ingenio, una cosa lleva a la siguiente”.

Al mismo tiempo que el suelo es entendido como una zona de actividad escultórica, sus materiales son usados para dibujar sobre papel, imágenes de gran formato fabricados con arena y tinta china que replican bidimensionalmente formas afines a las ensayadas por las esculturas expuestas en las salas del MAVI.

Un libro y piezas audiovisuales en diálogo con la exposición “Suelo”

Para la artista las reflexiones provienen del hacer y en este sentido dibujar es la manera de escribir propia del taller. Esta escritura se expresa en el libro “Arriba del suelo, abajo del suelo”, una publicación hecha en coautoría con Magdalena Recordón, que narra en dibujos, la ficción de una figura que en su transformación comunica los espacios del arriba y del abajo del suelo. “En mi comprensión, lo que he estado haciendo constantemente es conectando lo de abajo con lo de arriba. Pensando el suelo como una dimensión de dos caras, como el espejo de Alicia en la historia de Lewis Carroll; dos mundos comunicados, que no se reflejan sino que nos permite ver lo que tiene de inverso el uno del otro, ver la infidelidad de los fantasmas con las cosas del mundo”.

La última escena de la exposición fue una sala de proyección en la que se exhiben dos piezas de video: “Los lados de una tortuga” de Carolina Saquel y “La caída” de Claudia Aravena. Cada pieza es resultado del encargo de realizar un video, tomando como punto de partida, la visita a la laguna de Aculeo y el peregrinar sobre su suelo.

Francisca Sánchez (Santiago de Chile, 1975) es licenciada en Arte y Antropología, y magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile.

En el 2004 participa en la residencia De Ateliers en Amsterdam y dos años después se integra al programa de investigación artística La Seine de l’École Nationale Supérieure des Beaux Arts de Paris. Durante el tiempo que vive en el extranjero es becada por las entidades en las que participa, lo que le permite dedicarse exclusivamente a la experimentación y al trabajo sistemático en el taller. Esto marcará su quehacer artístico proponiendo la práctica de la escultura como una metodología para entender el mundo. Francisca ha expuesto en Santiago, Ámsterdam, Madrid, Lima, Seúl, París, Nueva York, Praga, Montevideo y Santa Cruz.

El 2009, de regreso en Chile, funda junto a María Berríos e Ignacio Gumucio el colectivo y editorial vaticanochico, que postula la curiosidad como motor del conocimiento y del autoaprendizaje. Actualmente, vive y trabaja en Santiago, compartiendo su tiempo entre sus investigaciones y la enseñanza en la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales.

Diorama en expansión. Rodrigo Arteaga

La exposición Diorama en expansión reunió una serie de esculturas, obras gráficas y sonoras que apuntan a buscar nuevas formas de lenguaje y categorización para el universo de lo vivo y sus infinitas interacciones. La fragilidad que sufren actualmente los ecosistemas que sustentan la vida, ponen de manifiesto el fin de una era de contradicciones en la disputa del ser humano como especie dominante para mostrar una geografía abundante en seres invisibles y fundamentales para nuestra existencia.

Una de las obras centrales de esta exposición hizo eco del gran impacto que tienen los incendios forestales y el excesivo uso de monocultivos en los ecosistemas. Trabajando en un amplio rango de escalas y medios, la presente exposición busca crear una imagen que refleje de alguna manera las interacciones humanas y no humanas en Chile, su fragilidad y acelerada transformación, así como también llamar nuestra atención sobre el rol que cumplen diferentes seres como hongos, murciélagos y líquenes en mantener el equilibrio de nuestros ecosistemas.

Entendida como un diorama de historia natural, esta exhibición se toma como un dispositivo que, al ser deconstruido, permite repensar a su vez en la idea de naturaleza como construcción cultural y en particular en el contexto chileno, presentando conceptos como ausencia, extinción y la agencia humana en el ecosistema.

Diorama en expansión es parte del Premio MAVI Arte Joven 2020, contó con la curaduría de Carolina Castro Jorquera, y fue producto de una colaboración de largo aliento entre Rodrigo Arteaga y la curadora, así como también con artesanas/os, biólogas/os, ilustradoras/es, sonidistas y artistas sin quienes este proyecto no hubiese sido posible. La exposición cuenta con la colaboración de Marcela Mella; Danitza Moya; Catalina Huala; Sandra Aranda y Roberto Sandoval del colectivo Manos del Sur; Gabriel Arteaga; Gregorio Fontén de Laboratorio del Eco; Robert Muñoz Alocilla y Antonia Flandes de FungiFest; Cristóbal Stock; Adam M. Wilson; Irene Abujatum de Galería AFA; Ricardo Rozzi; Raisa Bosich; Pablo Arteaga; José Mulatti; Katia Abarca y Javier López; Romy Rementeria y Mark Long.

La práctica de Rodrigo Arteaga transita entre la instalación, escultura, dibujo, libros, sonido, música y video. Su trabajo apunta a disolver la dicotomía entre naturaleza y cultura, a través del análisis de dispositivos y métodos asociados a la historia de la ciencia.

Su interés en trabajar a través de diferentes áreas del pensamiento lo ha llevado a colaborar con especialistas en campos como la Microbiología, Bio-Fabricación, Micología, Historia Natural, Botánica y Arquitectura. Su trabajo frecuentemente aborda las complejidades entre relaciones humanas y no-humanas, la fragilidad del conocimiento y las certezas, desenterrando los enigmas codificados de nuestra relación con el entorno.

Rodrigo Arteaga (Santiago de Chile, 1988) vive y trabaja en Valparaíso, Chile. Master of fine arts en Escultura, Slade School of Fine Art, University College London (2018) y licenciado en Artes Visuales con mención en Grabado, Universidad de Chile (2010) donde obtiene el título de Grabador.

Entre sus exposiciones individuales destacan “Placed into abyss” en Kostka Gallery, Meet Factory en República Checa; “This path one time long time ago” en el Potteries Museum en el Reino Unido; “Just as the daylight was fading” en Sobering Galerie en Francia; “De ideas una historia natural, parte II” en Galería Tajamar en Chile; “Hybridae” en Galería AFA en Chile.

Ha sido parte de la VII Moscow International Biennale for Young Art en Rusia; IV Trienal Poli/Gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe en Puerto Rico; Bienal Internacional SIART 2013 en Bolivia; 11ª y 14ª Bienal de Artes Mediales en Chile. Su trabajo ha sido parte de exposiciones grupales en Hong Kong, Francia, Reino Unido, Alemania, España, Bolivia, Perú, Puerto Rico, Argentina, Venezuela, Colombia y Chile.

Pinturas de Aventura y Pararrayos. Rodrigo Galecio y Tomás Rivas

El arte y la cultura pop, la pintura constructivista y el cubismo, el textil precolombino y la abstracción geométrica sudamericana, entre otras referencias, se sitúan dentro de las inquietudes de Rodrigo Galecio. Por su parte, Tomás Rivas responde de manera crítica, especulativa, contradictoria e imaginativa a la cuestión del artista como artesano, reuniendo una multiplicidad de referentes iconográficos, que aluden al diseño, la ornamentación y la arquitectura. Se trata de dos artistas, amigos y compañeros de taller por más de una década que presentaron dos exposiciones individuales dentro de Pinturas de Aventura y Pararrayos en el Museo de Artes Visuales.

Las exposiciones Pinturas de Aventura y Pararrayos son dos en una. La razón de esto es que, en principio, los artistas Rivas y Galecio trabajan en el mismo taller, compartiendo el mismo espacio, desde hace once años. Si bien, se conocen y son amigos desde que entraron a la Escuela de Arte en 1994, en la práctica, sus modos de trabajo se han ido interrelacionando progresivamente al experimentar en el mismo laboratorio: intercambian materiales y herramientas, comparten recetas, formulan figuraciones, experimentan catástrofes, aventuras y pinturas, rayos y centellas.

Así, como las obras que salen de un taller de producción artística medieval o renacentista, sus trabajos manifiestan inquietudes individuales y colectivas, cruces de sensibilidades estéticas, visiones imaginarias personales y grupales que surgen en la coexistencia vivida mediante sus procesos de creación artística. En esta lógica, la exposición que vimos en el MAVI se trató de un ensayo y una oportunidad para exhibir no sólo unas obras, sino el modo de una relación.

La serie principal correspondió a la de más reciente producción Pinturas de Aventura de Rodrigo Galecio. “En esta puse en marcha algunos recursos y/o principios de trabajo que provienen del cómic como, por ejemplo, la formulación de un personaje que transita por el espacio plástico de las pinturas”, señala el artista.

Respecto a la configuración del personaje, que se llama señor Plano, su característica particular es que está sujeto a la estructura geométrica de la imagen, de tal forma que es la geometría la que configura su aspecto. Se trata, esencialmente, de un triángulo que aparece según la morfología que sostiene el sistema de orientaciones que, para la mirada, se sitúa en la pintura. Cada cuadro, entonces, sería una especie de aventura que vive señor Plano que no es otra que la experiencia de hacer y ver una pintura o las pinturas en general y que cada vez se manifiesta según diferencias al nivel del color, del estilo, de elementos simbólicos y de las referencias representadas, entre otros elementos configuradores.

La exposición Pararrayos de Tomás Rivas reunió el trabajo que ha realizado durante los últimos cuatro años. “La muestra se compuso de más de cincuenta obras realizadas en mi taller en distintos formatos y técnicas, que fueron incorporadas en la creación de obras murales específicas para distintas salas del museo. Estos trabajos comenzaron a organizarse y producirse en un formato de series, bajo distintas ideas y procesos que, en términos generales, se caracterizan por la multiplicidad de referentes iconográficos y experiencias personales reflejadas en imágenes. Tanto en el total como en sus partes y fragmentos, prevalece un pensamiento divergente que conjuga y configura imágenes de manera libre y asociativa”, explica Tomás Rivas.

A raíz de la apertura con la que se emprende este trabajo, se reconoce la construcción de una identidad visual híbrida o mestiza. Tiene un marcado interés por un tipo de museografía o puesta en escena de las obras que intenta complejizar los límites o bordes entre el objeto/obra y su contexto. En particular, destacan pinturas y dibujos realizados sobre planchas de yeso, un material bastante convencional en la construcción de interiores, que como soporte de dichas obras, adopta la función de una doble capa de muro y establece un puente directo con la arquitectura y configuración del espacio existente.

Rodrigo Galecio (Santiago, 1972) es artista y profesor asociado en la Escuela de Arte en la Facultad de Artes de la P. Universidad Católica de Chile. Estudió Licenciatura en Artes en la P. Universidad Católica de Chile. Además, realizó dos maestrías, una en el Departamento de Pintura de la Universidad Complutense de Madrid, España, y otra en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica Alberto Hurtado. A finales del 2009 co-funda en Santiago, junto a otros cuatro artistas chilenos, Taller Bloc, un espacio dedicado a la producción, formación y difusión de las artes visuales.

Desde 1998, expone periódicamente su trabajo tanto en Chile como en el extranjero. Entre sus exposiciones individuales, las más destacadas en Santiago de Chile han sido RaM (2006) y HCO: Homenaje a Carlos Ortúzar (2010), ambas en Galería de Arte Contemporáneo Die Ecke; La tragedia del color (Homenaje a Alfonso Echeverría) (2014) en Galería XS; Estudio Libre (dic 2015 – ene 2016) en galería Tajamar; Cartoon (2017) y Zapping (2019), ambas en Galería Técnica. Fuera del país, ha participado en exposiciones colectivas de Estados Unidos, Australia y España.

Tomás Rivas (Santiago, 1975) es artista y profesor en la P. Universidad Católica de Chile. Obtuvo un Master in Fine Arts de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos (donde fue profesor visitante durante 2012), así como un Postítulo y Licenciatura en Arte de la P. Universidad Católica de Chile. A finales del 2009 co-funda en Santiago, junto a otros cuatro artistas chilenos, Taller Bloc, un espacio dedicado a la producción, formación y difusión de las artes visuales.

Ha expuesto de manera individual en la galería Die Ecke Arte Contemporáneo, Santiago; Galería AMS Marlborough, Santiago; Casa E, Valparaíso; Cristin Tierney Gallery, Nueva York; Douz and Mille, Washington DC. Y ha participado de exposiciones colectivas en Argentina, Alemania, Australia, Brasil, Chile, Estados Unidos, Francia, Israel e Inglaterra. Ha obtenido reconocimientos como Beca AMA (2008); Scope Emerging Artist Grant de Fundación Scope de Nueva York (2006); Beca de investigación de la Arquitectura Antigua con Robin F. Rhodes de 1984 Foundation Fellowship, Corinto, Grecia (2004); Premio Internacional a alumnos graduados de Master in Fine Arts y Beca Académica de la University of Notre Dame.

Interrogar / Devorar la Imagen. Colección MAVI UC

Esta muestra, ubicada en las salas 1 y 2 del Museo de Artes Visuales, presentó obras cuya reflexión se concentra en nuestra relación con las imágenes, deformándolas, diseccionándolas, descomponiéndolas, invirtiéndolas de su sentido dado.

El estatuto de la representación en su construcción, el temor a las imágenes, se grafica o toma forma en diversos medios, prevaleciendo quizás lo pictórico (algo muy local). Materialidades, discursos y desplazamientos de campo elaboran a partir de esta impronta que ha entregado al itinerario nacional varias trayectorias sobresalientes.

Interrogar la imagen por la curadora Carolina Castro

En el cruce generacional propuesto por esta exposición, desde el reconocimiento compartido, surge un modo poderoso de investigación y estimulación en torno a la construcción de la imagen. Cada artista ha escogido una gran diversidad de medios para ello. En las obras de este conjunto parece emerger una sensibilidad común en la que el pasado no es pasado, y donde la autoconciencia y la relación de uno, la propia biografía, con el poder recursivo del discurso visual, sustenta la disputa intelectual de la imagen artística.

En el presente existe una tensión teórica, una dialéctica, entre objeto e imagen, entre lo virtual y lo real, lo material y su significado que se conecta además a la forma en que las imágenes viajan como objetos y circulan en la esfera pública, entre imaginarios culturales y temporalidades.

Nos preguntamos, ¿por qué no comprometer la materialidad de la imagen junto con la materialidad de otros elementos visuales?, ¿cómo se piensa el medio a través de la imagen que contiene?, ¿por qué no considerar las imágenes inmateriales que existen dentro de nuestras mentes y memorias, no encarnadas y sin embargo dentro de nuestros cuerpos?, ¿pueden llevar las imágenes a otras formas de la organización de lo sensible, a interferencias donde lo individual lleve también a lo colectivo?

Esta selección indaga en la posibilidad de extender el espíritu de la producción visual chilena de los últimos cuarenta años interrogándose sobre la trascendencia de las imágenes, su arraigo dentro de las estructuras de poder, así como su curso y creación de realidades.

Devorar la imagen por la curadora Carol Illanes

¿Qué es la imagen? Nuestra permanente y progresiva sobreexposición a ellas no nos ayuda ciertamente a poder definirlas. Nuestro temor y desconfianza, y el querer apuntar todo lo que no está ahí y todo lo que sí está, al contrario, las diluye y nos impide alcanzar su verdadera naturaleza.

Las imágenes son siempre producto de un concepto. Los sujetos y épocas tras ellas todas las veces emergen. Pero lejos de ser solo instrumentos de representación, simples canales al servicio consciente o inconsciente de manipulaciones, la imagen es poder y pretensión; ocupa el lugar de lo que no está, de lo ocurrido ya perdido e incluso aquello que “nunca fue”. Su lugar dentro de nuestra relación con lo real nos instala en varias paradojas: cuando nos obliga a denunciar sus límites, su ser-limitado la confirma como pura permanencia y autonomía.

Pero porque nos vemos impedidos de encerrarla en los límites de su materialidad, la imagen será siempre un suspenso, algo que nos deja suspendidos. Definida como viviente y pensante, la imagen es parte –objeto predilecto pero también matriz– del pensamiento occidental. Como establece W.J.T. Mitchell, denunciar la potencia de las imágenes o negarlas es lo mismo: los dos actos expresan la misma ansiedad o reconocimiento delante de dicha potencia.

Bajo esa extraña paradoja y innegable ansiedad, el arte “invierte” en las imágenes, resucitando su función crítica y proponiendo una actitud ante ellas: reconocer que si bien tienen el poder de tocar lo ausente y volver presente lo distante, lo que hay que buscar es precisamente controlar en lo posible ese autoexcedente exorbitante, ese infinito entre lo que es y lo que no es. Antes que nos devoren, dicen los artistas, hay que devorarlas, y volverlas otra cosa.